domingo, 21 de febrero de 2021

Dear Comrades, la responsabilidad de la lucha

 El cine ruso suele ser contemplativo y al mismo tiempo visceral, y esta película, en la lista corta para el Oscar 2021 a Mejor Película Internacional, parece llenar ambas casillas de forma mesurada y emocionalmente contundente. 



Dear Comrades nos habla de la conciencia colectiva ante el poder, y de la fuerza de la perseverancia,cuando es necesario poco a poco dejar ir, en el entramado político de la coyuntura soviética de los sesentas. 

Filmada en un hermoso blanco y negro que no hace más que incrementar el contraste artístico con la narración que tan intervinculada está, la historia nos habla de puntos intensos de la historia de la Unión Soviética, y de las protestas y la forma institucionalizada de acallar críticas.

 Lyudmila es una burócrata y férrea comunista de una pequeña ciudad al sur de la Unión Soviética en la cual está instalada una fábrica de materia prima para transportes eléctricos, en una coyuntura en que, recién saliendo del totalitarismo más macabro y mezquino de Stalin, la economía soviética mostraba señales de afectar a la población, sobre todo en el aumento de los precios de los alimentos, que, aunado a los incrementos en la producción requerida a los empleados de la fábrica, generó suficiente descontento para protestas populares durante semanas. Svetka, la hija de Lyudmila, es una joven que, si bien cree en el ideal comunista, tiene muchas críticas a la forma en que Stalin dirigió el estado, y ahora, bajo el mando de Kruschev, confía que el ideal proletario siempre puede manifestarse libremente para obtener lo que necesita, y, de esa manera, se une a las protestas. 






Cuando el gobierno se ve sobrepasado por la ira popular, llega la ayuda del gobierno central, mediante la cual se desata un infierno para la pequeña ciudad, que pone en riesgo a todos, y genera desaparecidos, que, casi significan una sola cosa. 

La búsqueda desesperada por Svetka, sin temor a correr graves consecuencias en su carrera dentro de la burocracia gubernamental, es la base de esta historia, y como,poco a poco, Lyudmila comienza a ver más allá, y a responsabilizar su propia visión burócrata, y lo peligroso que es para aquellos que se expresan libremente. 

En una temática que quizás de forma somera recuerde el reciente hit de HBO, Chernobil, Dear Comrades habla sobre hasta donde está dispuesto a llegar un gobierno para encubrir sus deficiencias, que son naturales y que tienen formas de solucionarse, sin llegar a medios violentos o de ineptitud.

Camaradas es un término hasta sublime en los ideales, por lo que la secuencia en que Lyudmila canta su canción sobre los camaradas, se vuelve una forma de aceptación personal, de la estructura vertical de poder que ha ocasionado el problema en general. 

Poderosa actuación de Julia Vysotskaya, en su papel de Lyudmila, que nos da una mirada precautoria a lo que puede ocasionar el poder, y a la aceptación de ser un engranaje más en una maquinaria bien engrasada y que toma la decisión de no aceptar cuestionamientos. 

"If I don't believe in communism, in what am I going to believe?"

Andrei Konchalovsky hace un gran trabajo y es claramente, toda una institución en el cine europeo, y quien debería tener todo el reconocimiento posible. 

Dear Comrades, recomendada completamente, y muy posiblemente nominada al Oscar el próximo mes. 8/10.

Trailer: 


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